Impuesto Rosa ¡¡ Pagar más por ser mujer

Quizá con frecuencia has escuchado – o tal vez, tristemente, comprobado- que las mujeres ganamos menos que los hombres desempeñando las mismas o incluso más actividades. No obstante, no sólo percibimos menores ingresos. También pagamos más por los mismos productos.

Está comprobado que los productos etiquetados como «para mujer», frecuentemente asociados con el color rosa, cuestan más que los similares que son para caballero. Aun cuando tengan exactamente las mismas características de diseño, funcionalidad, marca e incluso tamaño, el precio mayor lo es únicamente por tratarse de un producto dirigido a las consumidoras, a este fenómeno se le conoce como pink tax (impuesto rosa).

Pero no se trata sólo de artículos para mujeres adultas. Se ha comprobado que incluso en aquellos dirigidos a un sector infantil existe esta diferencia de precio, en productos tan diversos como mochilas, cepillos dentales e incluso chupones.

Recientemente, la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM) lanzó una campaña en contra de este impuesto, en la que mediante hashtags invita a que en redes sociales se evidencien a través de fotos, los productos similares que por el sólo hecho de ser versiones dirigidas a mujeres tienen un precio mayor.

El pink tax está presente en diferentes países del mundo, ha sido discutido como una forma de desigualdad que en los últimos años ha tomado relevancia.

En México, en 2017 desde el Senado de la República se realizó un exhorto a la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO), para “realizar estudios que muestren la diferencia de precios entre los productos dirigidos al consumo de hombres y mujeres y adoptar las medidas necesarias para erradicar este fenómeno”[i]. En este sentido, PROFECO invita a revisar su “Boletín brújula de compra”, donde se pueden apreciar los comparativos de precios.

Sin duda las caras de la desigualdad entre hombres y mujeres son múltiples y variadas, presentes en cuestiones como esta de nuestro día a día. En la medida en que logremos identificarlas, nombrarlas, hacerlas visibles y llevarlas a la discusión, podemos atacarlas y tratar de que, poco a poco, un día ya no existan.